El día que empecé a escribir para mí
Hubo un momento en que dejé de escribir para que me entendieran. Cogí el diario, encendí una vela y simplemente dejé salir lo que había dentro. Sin estructura, sin perfección. Solo yo y el papel.
Ese día algo cambió. Entendí que escribir no era una habilidad — era un regreso a casa.
